El material de referencia merece un lugar duradero
Anfora existe para ayudar a organizaciones a poner en orden lo que saben y a mantenerlo accesible en el tiempo.
← Volver al inicioCómo empezó Anfora
Anfora nació en Mendoza en 2018 a partir de un encargo concreto: una asociación vitivinícola regional necesitaba poner en orden una biblioteca interna de fichas técnicas que se había acumulado durante décadas sin ningún criterio uniforme. El trabajo tomó cuatro meses, y al terminar quedó claro que el problema no era exclusivo de esa institución.
Muchas organizaciones culturales y editoriales de la región cuentan con cuerpos de material valioso —artículos, registros, documentos de proceso— que viven dispersos en carpetas compartidas, correos o documentos sin fecha. Cuando alguien nuevo llega al equipo o cuando hace falta citar algo publicado años atrás, el archivo se convierte en un obstáculo antes que en un recurso.
Desde entonces, el trabajo de Anfora se centra en tres líneas: estructurar ese material para que sea navegable, establecer procedimientos para que las fuentes queden documentadas, y acompañar a los portales que quieren que su archivo siga funcionando dentro de diez años. No ofrecemos plataformas propias ni sistemas de gestión de contenidos: lo que entregamos son los modelos, los procedimientos y los documentos de trabajo que el equipo de la organización puede usar con las herramientas que ya tiene.
El nombre viene de la figura clásica de almacenamiento: un recipiente diseñado para conservar, no para exhibir. Esa idea —que el contenedor importa tanto como el contenido— atraviesa toda la forma en que pensamos el trabajo.
Quiénes trabajan en Anfora
Valentina Carrizo
Directora de proyectos
Licenciada en Ciencias de la Información con más de doce años de trabajo en archivos y portales editoriales regionales. Coordina el diseño de modelos de colección.
Matías Rosales
Especialista en verificación de fuentes
Periodista y documentalista con experiencia en redacciones de largo aliento. Diseña los procedimientos de verificación y los esquemas de corrección editorial.
Lucía Ferreyra
Consultora de custodia digital
Trabaja en planificación de preservación digital y migración de formatos. Acompaña a los portales en el programa de custodia a largo plazo.
Estándares que guían cada proyecto
Acuerdo de confidencialidad
Firmamos un acuerdo antes de que se comparta cualquier material. El contenido del encargo no se menciona ni se publica en ningún contexto externo.
Alcance acordado por escrito
Cada proyecto comienza con un documento de alcance que describe los entregables, los plazos y los criterios de revisión. Los cambios se negocian antes de ejecutarse.
Versionado de entregables
Los documentos de trabajo llevan historial de versiones con fecha y descripción de cambios, de modo que la organización puede rastrear la evolución del modelo.
Protección de datos personales
El manejo de cualquier dato personal sigue lo establecido en la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales de Argentina. Los datos se usan solo para la prestación del servicio.
Revisión con el equipo interno
Los modelos se validan con la persona o equipo que los usará a diario antes de considerarse finales. El objetivo es que resulten prácticos, no solo teóricamente correctos.
Independencia de herramientas
Los entregables funcionan con las herramientas que la organización ya utiliza: procesadores de texto, hojas de cálculo, gestores de contenido. No hay dependencia de software propio.
Gestión editorial y colecciones de referencia en Mendoza
El trabajo de estructurar colecciones de referencia parte de una pregunta concreta: ¿cómo distingue esta organización un ítem de otro, y cómo lo nombra de forma que cualquier persona del equipo entienda de qué se trata sin necesidad de abrir el documento? La respuesta, en cada caso, es diferente. Depende del tipo de material, del público que accede a él y del proceso que lo produce.
Los portales informativos de larga trayectoria suelen acumular material de alta calidad que queda inaccesible porque los criterios de nomenclatura cambiaron con los años, porque los campos de metadatos no son uniformes o porque los vínculos entre artículos relacionados no están documentados. Ninguno de esos problemas requiere cambiar la plataforma tecnológica: requiere un modelo claro y un procedimiento que el equipo pueda seguir.
En Anfora nos ocupamos de ese trabajo de fondo: revisar lo que existe, proponer una estructura que lo ordene y dejar documentado cómo mantenerla. El resultado no es un sistema nuevo sino un conjunto de reglas y plantillas que se pueden aplicar con lo que la organización ya tiene. Las organizaciones culturales de Mendoza y el resto del país que trabajan con archivos propios encuentran en este tipo de encargo una forma de poner en valor el conocimiento acumulado sin descartarlo ni migrarlo a plataformas ajenas.
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